Cuando entré a trabajar a un callcenter sabiendo que atendería mexicanos, debo decir que me sacó una sonrisa, recordé la tonada del chavo y sus compatriotas, y pensé que sería divertido. Ciertamente, nada más alejado de la realidad.

No me considero una persona xenófoba ni racista, pero esta gente tiene un gen especial. Van a otra velocidad. ¿Son tarados? Puede ser, si ser tarado es darse la cabeza contra la misma piedra, una y otra y otra vez, sin aprender de los errores, si ser tarado es que te tengan que decir las cosas más simples tres o cuatro veces para que te entren en la cabeza.

En fin, a pesar de todo, creo que la primer cosa que me llamó la atención fueron sus términos particulares.

"Accesar" es acceder. Nunca escuche que alguno dijera "acceder", no deben saber que tenemos una palabra para eso. Son informales a un nivel molesto: "Oye", "Fíjate", "Híjole", etc. Los mexicanos no tienen problemas o inconvenientes, sino que "batallan", y suplican ayuda asegurando "Se lo voy a agradecer un chorro".

Como si no tuvieran nombres largos y compuestos, le agregan siempre "su servidor".

- ¿Con quién tengo el gusto?

- Carla Patricia Montero Quiroz, su servidora.

- ¿"Carla Patricia Montero Quiroz"?

- "...Su servidora" (como si fuera parte del nombre!)

Eso sí, compensan las cualidades anteriormente citadas con una gran amabilidad, debida quizás a la ingenuidad más que a una voluntad de buen trato. Aún así, se nos plantea una duda. ¿Cómo sería un mundo si la gente fuera como los mexicanos? De seguro no habría guerras, pero caminaríamos todos sin dirección chocándonos las cabezas unos con otros.

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AVISO LEGAL: Todo lo anteriormente expuesto es un comentario elaborado en base a la percepción en mi experiencia laboral en el callcenter, de ningún modo pretende ser un análisis sociológico ni antropológico serio. Promoción sin obligación de compra (?).